Vencer el miedo

El virus más peligroso para nuestra integridad, no está ahí fuera, esta dentro de nosotros y se llama MIEDO. Vencer el miedo debe ser nuestra principal prioridad hoy en día.

CÓMO ES ADENTRO ES AFUERA… y lo estamos viendo con claridad.

Somos muy fácilmente manipulables. Sólo nos preocupa vencer el miedo cuando «se nos ataca».

Sólo hace falta un potencial peligro a nuestra integridad física o nuestra supervivencia para activar nuestro cerebro como un animal; esa parte del cerebro que se encarga de nuestras respuestas instintivas de supervivencia: atacar, defenderse, alimentarse, sobrevivir…

Interesa que no consigamos vencer el miedo, para así poder modificar nuestra conductas y «reconducirnos»…

Un cerebro sin emoción ni empatía, violento, instintivo y temeroso, que genera un estado continuado de estrés y situaciones como las vividas estos días en supermercados.

Para compensar tanto estrés, damos rienda suelta al límbico, nuestro cerebro emocional, el que compartimos con los mamíferos, un cerebro que necesita a la manada, lazos afectivos y sentirse protegido para sobrevivir… y vencer el miedo.

De modo que salimos a los balcones para aplaudir todos juntos y sentirnos unidos por un bien común.

Eso nos da un subidón colectivo mientras permanecemos protegidos al abrigo de nuestras cuevas.

Luego como pajaritos dentro del nido piamos y demandamos comida y ayuda a «papá estado y mamá seguridad social».

Hasta el momento esos comportamientos no nos diferencian en nada del mundo animal, con todos mis respetos a nuestros hermanos animales. Ellos también lo emplean para vencer el miedo.

Como es adentro es afuera y esta situación nos muestra el estado general de conciencia humano.

Para quien no le pareciera ya evidente, ahora puede verlo y verse con total claridad.

Cero discernimiento y pensamiento crítico y mucha confianza en que el estado y la ciencia velan por nuestros intereses.

En definitiva, un comportamiento de rebaño utilizado para vencer el miedo, dejándose guiar directamente a un abismo.

Con este estado de conciencia acataremos de buen grado cualquier medicamento o vacuna que nos ofrezcan, sin cuestionar que no ha habido tiempo suficiente para testar efectos secundarios y sin cuestionar intereses económicos.

Acataremos quince días, un mes o cuatro meses de encierro, aunque el resultado sea que terminemos todos sin gripe, pero viviendo debajo de un puente.

Sacaremos nuestra rabia, resentimiento y frustración contra todo vecino que se atreva a poner un pie en la calle, denunciando e increpando, porque si yo no puedo él tampoco. De esa manera nunca conseguiremos vencer el miedo.

Atacaremos cualquier pensamiento distinto al colectivo predominante u oficial, pues la posibilidad de vivir engañado es demasiado dolorosa, mejor mirar para otro lado y colaborar en la represión de cualquier idea distinta.

Y por supuesto se acabó todo interés por nuestro propia evolución personal y espiritual, que eso no nos da de comer… sólo nos interesa vencer el miedo.

MODELO TERMINADO. Te propongo otra cosa: apaga la televisión, no permitas que estimulen más tu personalismo animal a base de miedo. Eres mucho más que una biología animal, tus instintos son fuertes, pero tu espiritualidad lo es mucho más. No te abandones y usa tu creatividad para encontrar nuevas formas de continuar con tu trabajo personal.

¡Debemos vencer el miedo!

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