Pensamientos positivos

SOMOS LO QUE VIBRAMOS… de ahí la importancia de proyectar pensamientos positivos. Aunque estemos pasando por alguna etapa complicada en nuestra vida.

Si siembras pensamientos positivos, cosecharás acciones positivas. Si siembras una acción cosecharás un hábito. Si siembras un hábito cosecharás un carácter. Si siembras un carácter cosecharás un destino.

La carrera hacia un nuevo destino comienza por algo tan aparentemente efímero como lo puedan ser pensamientos positivos.

Para hacer cambios en nuestra vida, existe una Tecnología de la Transformación que señala el poder de los pequeños pensamientos positivos como semillas hacia el objetivo elegido.

Se trata de tomar conciencia de que tan solo el hecho de pensar y nombrar qué y cómo quiere uno vivir… y qué y cómo quiere uno ser, aunque parezca pequeño y utópico, supone la gran cimentación del futuro.

Todo comienza por aprender a pensar bien.

Para sembrar un pensamiento positivo nuevo en el jardín de nuestra propia mente, conviene verbalizar atentamente en positivo correspondientes a los cambios que decidimos.

Por ejemplo, cuando pronunciamos «Soy totalmente capaz de lo que me propongo», «La vida me ofrece constantes oportunidades de sentirme bien» o «De la misma manera que todo veneno tiene su antídoto, todo problema tiene solución», la mente inconsciente abre caminos neuronales que conformarán nuevas y más amplias creencias.

Tales pensamientos en positivo, suponen una conexión neurolinguistica que, con perseverancia y repetición, se hace sendero y permite, sin esfuerzo, el fluido natural de la energía hacia el logro del objetivo.

Las ideas llevan a la acción.

Actuamos como pensamos… si tenemos pensamientos positivos, actuaremos de manera positiva.

Si una persona cree que no puede hacer algo… ni siquiera lo intentará. Sin embargo, si sus creencias han sido observadas y revisadas, comenzará a pensarse capacitada para el logro y no tardará en actuar en la nueva dirección.

Los nuevos pensamientos positivos de capacitación desencadenaran nuevas acciones coherentes con dicha intención.

A medida que la acción se repite una y otra vez, la mente tiende a crear un hábito.

Por ejemplo, cuando aprendemos a conducir ponemos toda nuestra atención en las nuevas «ideas» que, a su vez, generarán acción en todas las palancas y pedales del coche.

Y sucede que, conforme se repiten dichos procesos mentales, se conforma un hábito que facilita conductas sin esfuerzo.

El hábito de mover palancas en el coche permite atender a las incidencias de la carretera o mantener una interesante conversación.

Puede entonces decirse que el programa ha sido instalado.

Y a medida que se asimila un conjunto de nuevos hábitos, no tarda también en brotar un nuevo carácter al hacer las cosas.

Si una persona aprende a pensar que cada problema que surge no sólo viene acompañado de soluciones, sino que además, le proporciona extraer crecimiento y apertura de nuevos horizontes, se convertirá en una persona con pensamientos positivos.

Una persona LLENA DE AMOR.

Las personas positivas se expanden ante los problemas porque los piensan como un juego sembrado de oportunidades.

Las personas positivas son capaces de entusiasmarse con su visión de todo proyecto que emprenden.

Seres capaces de motivarse hacia el logro de una conciencia integral en la que se halla implícito el propio sentido de la vida.

Se trata de hombres y de mujeres con un modelo de pensamientos positivos incluyente que los invita a creer que la mejor victoria es la que ganan todos.

En realidad, todo el nuevo destino fraguado en sus vidas comenzó por la siembra de, tan sólo, ¡pensamientos positivos!

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